La falta de personalidad en el Marketing con IA

Entrá al feed de Instagram de diez negocios distintos, de diez rubros distintos. Buenas chances de que veas la misma paleta de colores suaves, el mismo tipo de ilustración, el mismo carrusel con fondo degradado y la misma frase de apertura («¿Sabías que…?»). No es casualidad ni mala suerte: es el resultado directo de que todos estén usando las mismas herramientas de IA, con los mismos prompts por default, entrenadas con los mismos datos.

Esto tiene nombre desde hace poco: se lo conoce como «AI slop» (contenido de IA de relleno, sin criterio), y ya empezó a medirse en resultados de negocio, no solo en estética.

1. Todas las gráficas son iguales

Canva, Midjourney y las herramientas de diseño con IA democratizaron algo real: antes, tener piezas visuales prolijas requería contratar un diseñador o pagar bancos de imágenes. Hoy cualquiera genera algo decente en segundos. El problema es lo que se pierde en el camino: a pesar de la explosión de creación de contenido, gran parte de esas imágenes terminan viéndose iguales entre sí. La razón es simple: estas herramientas hacen fácil crear algo genérico; crear algo distintivamente propio requiere un sistema de diseño deliberado, no solo un prompt.

El propio sector del diseño ya lo identifica como un riesgo a evitar activamente: documentar guías de estilo que eviten el «look IA genérico» y definir un diccionario visual de qué usar y qué no se volvió una tarea necesaria en los equipos de marca.

Hay un rasgo puntual de ese «look IA» que se volvió especialmente reconocible: todo parece tráiler de película. Luz dramática, composición imposible, sensación de gran producción —hasta para anunciar unos simples panchos en el carrito de la esquina, con el mismo tono visual que un afiche de Avengers. El resultado es una desconexión rara entre lo que la imagen promete y lo que el negocio realmente es: una pyme con presupuesto real vendiendo algo concreto, no una superproducción de Hollywood. Esa grandilocuencia, lejos de sumar profesionalismo, termina siendo otra forma de sonar genérico —porque la usan todos, para vender cualquier cosa.

2. El mismo mensaje (y el mismo tono)

No es solo visual. Es también textual. La razón técnica es simple: se produce una «sopa genérica» de contenido con IA porque todos los modelos de lenguaje se entrenan con los mismos datasets públicos. Si vos y tu competencia le piden a la misma herramienta que escriba «un posteo sobre los beneficios de nuestro producto», sin dirección propia detrás, van a terminar sonando parecido —mismas estructuras, mismas frases hechas, mismo ritmo.

La pérdida de voz de marca es prácticamente inevitable cuando no hay supervisión humana constante ajustando y personalizando lo que sale de la IA.

3. Falta de personalidad

Esto es la suma de los dos puntos anteriores, y es lo que más está costando en confianza. Los datos de 2026 son contundentes: el 82% de las menciones sobre «AI slop» en redes tienen connotación negativa, y un profesional del sector lo resumió sin vueltas: la habilidad que va a importar de ahora en más no es producir contenido —eso ya lo puede hacer cualquiera— sino lograr que a alguien realmente le importe.

4. La audiencia ya lo detecta (y le cuesta caro a la marca)

Esto es lo que más deberías tener en cuenta si estás pensando en usar IA para todo tu contenido: casi uno de cada cinco consumidores dice ver contenido genérico o de baja calidad hecho con IA cada semana proveniente de marcas, y un 32% de ellos afirma que eso reduce directamente su confianza en esa empresa. No es un tema estético —es un tema de conversión y de retención de clientes.

Y hay un dato que juega a favor de las marcas chicas como la tuya, que todavía tienen la ventaja de ser reconocibles: el 85% de los consumidores dice que saber que algo fue hecho por una persona lo hace más valioso, y el 78% considera importante que el contenido generado con IA esté identificado como tal.

Entonces, ¿no hay que usar IA?

No es esa la conclusión. La IA sigue siendo una herramienta brutal para producir más rápido, investigar y estructurar ideas. El problema no es la herramienta, es el reemplazo total del criterio propio por lo que la IA tira en automático. La diferencia está en dónde ponés el esfuerzo humano:

  • Definí tu propio sistema visual (colores, tipografías, tono de las fotos) y usalo como límite fijo cada vez que generes algo con IA —no dejes que la herramienta decida la estética por vos.
  • Reescribí siempre con tu voz. Usá la IA para el primer borrador, pero el tono final, los ejemplos y las opiniones tienen que ser tuyos. Si tu texto podría haberlo escrito cualquier otra marca de tu rubro, no está listo todavía.
  • Mostrate. Casos reales, resultados concretos, tu opinión sobre algo puntual de tu industria. Es lo único que una IA genérica no puede copiarte, porque es tuyo.
  • Si usás IA para producir en volumen, decilo si corresponde. Con la mitad del público valorando que se aclare, ocultarlo no suma nada y, si se nota, resta.
La IA no le va a robar personalidad a tu marca. Se la vas a regalar vos, cada vez que uses el resultado tal cual sale, sin pasarlo por tu propio criterio.
Escrito por Facundo Stoisa

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